Una marca, básicamente, es la designación que distingue a un producto o servicio de otros similares, permitiendo al consumidor identificarlo en el comercio y valorarlo en función de su precio y/o calidad.

En la mayoría de las ocasiones, cuando alguien proyecta un emprendimiento, no le da valoración precisa a la importancia que tiene el nombre dentro de ese proyecto. Y cuando nos referimos a la valorización del nombre, hablamos fundamentalmente de cómo defenderlo en el ámbito legal y comercial.

A veces se toma al proceso del registro de marca como un gasto, y aquí, radica la principal equivocación. El registro de marca debe considerarse como una inversión. Porque ser titular de una marca da una serie de beneficios que tal vez, por desconocimiento, no se lleguen a apreciar. 

El sistema legal argentino reconoce como titular de una marca a quien obtiene su registro, consiguiendo así, el derecho de propiedad exclusiva de la marca para decidir sobre ella, de acuerdo a las necesidades y objetivos comerciales que se pretendan alcanzar. Es por eso que el registro de la marca le concede a su titular un derecho de protección, impidiendo que terceros utilicen un nombre idéntico o similar, evitando así que el público consumidor sea sometido a un acto de confusión, o en peor medida, a una acción fraudulenta.

Otro beneficio, tal vez el menos considerado al momento de iniciar un emprendimiento, es el valor monetario que va consolidando una marca, a través del tiempo, en el sistema comercial, ya que ser titular de un registro de marca otorga el derecho a transferirle a un tercero sus productos o servicios, tanto de modo parcial como total, o también, conceder a un tercero el uso de la marca en forma de licencia por un lapso de tiempo determinado.

El mejor ejercicio que puede efectuar un emprendedor a la hora de reconocer la importancia de ser dueño de su marca, es ponerse del lado del público consumidor y observar cómo se comporta él a la hora de elegir un producto o servicio determinado. Cómo valora la fidelidad de una marca a través del tiempo de acuerdo a su calidad y cómo la “castiga” cuando se aleja de sus pretensiones. 

Por eso recomendamos asesorarse con profesionales y proceder con el registro del nombre del emprendimiento, casi simultáneamente con el inicio del mismo. De esta manera, se evitará entrar en posibles acciones legales que demandarán una pérdida de tiempo y dinero innecesarios.