La palabra creatividad está algo trillada, se utiliza en exceso, en variedad de campos y se menciona en cantidad de cursos actuales*, tanto que ya pide a gritos diversificarse entre sus aristas.

¿Qué es ser una persona creativa? Seguramente ante todo, algo que necesitamos y codiciamos en nuestros emprendimientos.

Según la RAE (real academia española) tiene tres definiciones principales:
1. Que posee o estimula la capacidad de creación, invención, etc.
2. Capaz de crear algo.
3. Profesional encargado de la concepción de una campaña publicitaria.

De estas tres definiciones podemos diferenciar las dos primeras de la tercera.

Por un lado la creatividad tiene que ver entonces con una capacidad de proyectar algo en abstracto y de esa idea pasar a la concreción. Pero también con la posibilidad de que esto sea algo nuevo, innovador, una invención que no existía antes. O reinventar algo pre-existente. Podría ser diseñando un nuevo proyecto, como también en el intervenir un mueble, o modificando un modus operandi, o al cocinar una receta cambiar ingredientes. Lo que nos sucede al usar nuestra creatividad es sentir un impulso, una especie de energía u ocurrencia intrínseca, esa sensación estimulante de se me prendió una lamparita. Esto puede darse en cualquier cosa. Podemos crear un método nuevo ó diferente para hacer algo que ya hacíamos de manera mecánica. La creatividad nos cuestiona para qué nos reinventemos en lo que hacemos en automático o para que le demos lugar a eso que tenemos dando vueltas en la cabeza y al fin lo concretemos.



A veces pareciera que no somos personas creativas cuando en realidad tan solo no le damos lugar y espacio a crear. Nos presionamos bajo el ala de “no siento inspiración en este momento” “no se me ocurre nada” “cuando me venga una idea” “no tengo buenas ocurrencias”. Éste es el meollo de la cuestión, con esto tiene que ver el punto tres de la definición antes mencionada por la RAE. Se le llama creativo/a a una persona a cargo de una campaña publicitaria. Y si bien esto es así, ese nombre o etiqueta, tiene un trasfondo de una carga muy densa, muy pesada. Aprendí esto y terminé de entenderlo como profesora universitaria de una materia que cursaban estudiantes de publicidad. Sentían presión por ser personas creativas constantemente, tanta presión que se bloqueaban y paralizaban profundamente.



La creatividad es mucho más cercana a un estado de meditación y calma que de opresión y exigencia. Es amiga del ocio, el oxigeno mental, los estímulos motivadores y la libertad. Paralelamente de la auto disciplina y la rutina de sembrar nutriendo el ser creativo que habita en nosotros. La creatividad es inspiración pero que no baja sola, hay que sembrarla, requiere cultivarse y se aprende.

 



*Entre los cuáles me incluyo, coordinando Talleres con el libro El camino del Artista que propone un método para superar los obstáculos que nos separan de nuestro ser creativo.
PH: Tomadas del instagram de Paula

     by Paula Delfino.